Nudo Gordiano
Por: Yuridia Sierra columnista
¡Farsantes!
Ayer, en San Lázaro, los perredistas terminaron desenmascarándose durante el debate sobre la reducción de prerrogativas a partidos políticos, agendado por la diputada de Alternativa Marina Arvizu. La legisladora ya había adelantado en los días previos que, durante la discusión presupuestaria, ayer sometería a votación urgente un punto de acuerdo para que se redujera 20% el financiamiento a los partidos y ahorrar, de esta manera, cerca de 500 millones de pesos que podrían destinarse al rubro de ciencia y tecnología.
Cuando conocieron de la iniciativa, los perredistas se pusieron a farolear y, anteayer mismo, Guadalupe Acosta Naranjo salió con la que a mí ya me olía a falacia total: dijo que no sólo 20%, sino que pedirían que el financiamiento a partidos se redujera 50 por ciento. “Ja, ja, ja (pensé y reí al escucharlo): ¿a quién crees que engañas, Lupillo? ¿Qué dedo me chupo?”
El tiro por la culata. Resulta obvio que Acosta Naranjo estaba calculando que ningún grande apoyaría la moción del partido chiquito: que PRI y PAN se opondrían y entonces el PRD saldría muy bien parado. Pensaron los amarillos que conservarían su financiamiento enterito, pero públicamente se ufanarían de haber votado para reducirlo. En el argot, a este movimiento se le conoce como “fanfarronear”. Pero, ¡oh, sorpresa!, los diputados de los otros partidos salieron más listos que bonitos y decidieron votar a favor del punto de acuerdo presentado por Alternativa. Y, entonces sí, la gota gorda empezó a rodar por las frentes amarillas. Les salió el tiro por la culata. Punto. Ahora sí, a punto de perder veinte por ciento de la lana que está pensada para financiar el movimiento de López Obrador… ¡En la torre!
Bolero falaz. Así, los diputados del PRD comenzaron a subir a hacer unos malabares de pena ajena a la tribuna legislativa. Empezaron por argumentar que lo que se necesitaba hacer era una reforma electoral completa y, entonces sí, reducir prerrogativas.
Terminaron dando (en voz del diputado Raymundo Cárdenas) argumentos que no tenían ningún sentido, como que los medios “encarecerían sus precios” si se aprobaba la reducción (¡qué barbaridad!: ¿acaso el diputado nunca estudió las curvas de oferta y demanda, sus desplazamientos y equilibrios?). En fin, cualquier cantidad de argumentos para evitar que se les redujera 20% de prerrogativas para destinárselas a ciencia y tecnología (¡¡qué horror!!, ¿¿quién, sino el financiamiento público, pagará el salario autoimpuesto de 50 mil pesos de Andrés Manuel López Obrador y cada secretario del gobierno pejítimo??). Así pues, ayer la bancada del PRD exhibió la farsa de algunas de sus convicciones: al menos las que tienen que ver con el dinero que les llegará a sus arcas.
¿Otro farsante? Y hablando de boleros falaces, por ahí nos enteramos de algo que, de confirmarse, no dejará en duda el tamaño del monopolio de Isaac Saba en la distribución de medicamentos. Algo mucho más perverso de lo que nos hemos enterado a últimas fechas. Todos los reportes de la industria farmacéutica señalan que dos empresas concentran la distribución y el costo de medicamentos en todo el país: Casa Saba y Marzam.
Pues por ahí escuchamos que no se trata de un duopolio, porque ésa, que sería su competidora, Marzam, ¡también sería propiedad de Isaac Saba! Imagínese la farsa: como si Coca-Cola y Pepsi fueran de la misma persona. Así, el mercado de las medicinas estaría, en su totalidad, en manos de un solo personaje que se ha cansado de decir que él de ninguna manera es un monopolista....
Por: Yuridia Sierra columnista
¡Farsantes!
Ayer, en San Lázaro, los perredistas terminaron desenmascarándose durante el debate sobre la reducción de prerrogativas a partidos políticos, agendado por la diputada de Alternativa Marina Arvizu. La legisladora ya había adelantado en los días previos que, durante la discusión presupuestaria, ayer sometería a votación urgente un punto de acuerdo para que se redujera 20% el financiamiento a los partidos y ahorrar, de esta manera, cerca de 500 millones de pesos que podrían destinarse al rubro de ciencia y tecnología.
Cuando conocieron de la iniciativa, los perredistas se pusieron a farolear y, anteayer mismo, Guadalupe Acosta Naranjo salió con la que a mí ya me olía a falacia total: dijo que no sólo 20%, sino que pedirían que el financiamiento a partidos se redujera 50 por ciento. “Ja, ja, ja (pensé y reí al escucharlo): ¿a quién crees que engañas, Lupillo? ¿Qué dedo me chupo?”
El tiro por la culata. Resulta obvio que Acosta Naranjo estaba calculando que ningún grande apoyaría la moción del partido chiquito: que PRI y PAN se opondrían y entonces el PRD saldría muy bien parado. Pensaron los amarillos que conservarían su financiamiento enterito, pero públicamente se ufanarían de haber votado para reducirlo. En el argot, a este movimiento se le conoce como “fanfarronear”. Pero, ¡oh, sorpresa!, los diputados de los otros partidos salieron más listos que bonitos y decidieron votar a favor del punto de acuerdo presentado por Alternativa. Y, entonces sí, la gota gorda empezó a rodar por las frentes amarillas. Les salió el tiro por la culata. Punto. Ahora sí, a punto de perder veinte por ciento de la lana que está pensada para financiar el movimiento de López Obrador… ¡En la torre!
Bolero falaz. Así, los diputados del PRD comenzaron a subir a hacer unos malabares de pena ajena a la tribuna legislativa. Empezaron por argumentar que lo que se necesitaba hacer era una reforma electoral completa y, entonces sí, reducir prerrogativas.
Terminaron dando (en voz del diputado Raymundo Cárdenas) argumentos que no tenían ningún sentido, como que los medios “encarecerían sus precios” si se aprobaba la reducción (¡qué barbaridad!: ¿acaso el diputado nunca estudió las curvas de oferta y demanda, sus desplazamientos y equilibrios?). En fin, cualquier cantidad de argumentos para evitar que se les redujera 20% de prerrogativas para destinárselas a ciencia y tecnología (¡¡qué horror!!, ¿¿quién, sino el financiamiento público, pagará el salario autoimpuesto de 50 mil pesos de Andrés Manuel López Obrador y cada secretario del gobierno pejítimo??). Así pues, ayer la bancada del PRD exhibió la farsa de algunas de sus convicciones: al menos las que tienen que ver con el dinero que les llegará a sus arcas.
¿Otro farsante? Y hablando de boleros falaces, por ahí nos enteramos de algo que, de confirmarse, no dejará en duda el tamaño del monopolio de Isaac Saba en la distribución de medicamentos. Algo mucho más perverso de lo que nos hemos enterado a últimas fechas. Todos los reportes de la industria farmacéutica señalan que dos empresas concentran la distribución y el costo de medicamentos en todo el país: Casa Saba y Marzam.
Pues por ahí escuchamos que no se trata de un duopolio, porque ésa, que sería su competidora, Marzam, ¡también sería propiedad de Isaac Saba! Imagínese la farsa: como si Coca-Cola y Pepsi fueran de la misma persona. Así, el mercado de las medicinas estaría, en su totalidad, en manos de un solo personaje que se ha cansado de decir que él de ninguna manera es un monopolista....


